Elaboran un bizcocho en el que sustituyen las grasas por inulina.
Este bizcocho ha sido preparado en un laboratorio por un equipo de investigadores
de la Universidad Politécnica de Valencia y del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC).
Su secreto: sustitutir las grasas por una fibra dietética saludable llamada inulina.
La inulina se extrae, entre otras plantas, de la achicoria (raíz). Es baja en calorías
y posee propiedades prebióticas pues estimula el crecimiento de microorganismos
pobladores del intestino, beneficiosos para la salud.
También favorece la absorción del calcio, magnesio y fósforo.
Esta fibra ya se utilizaba en la industria alimentaria, pero como fibra añadida.
Sustituyendo un 70% de las grasas, los catadores aseguraron que estos bizcochos
eran iguales a los tradicionales.
El estudio se ha extendido ahora a magdalenas y galletas.


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